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Shirley Pimentel

Hola! My name is Shirley Pimentel. I am a proud Puerto Rican who was born there and moved to Lawrence, MA when I was three years old with my mother. I attended Catholic schools in the city and graduated from Central Catholic High School (CCHS). I was one of the first girls to attend CCHS and one of the last of the St. Mary’s High School transfers. I grew up an only child until I was 16 years old when my sister, Shanelle, was born. That was quite the adjustment! We were a small family getting by with limited resources.

After graduating high school, I attended Salem State College (now Salem State University) where I majored in Criminal Justice. My mother was a social worker for the Department of Children and Families (DCF) and then transitioned to being a Court Officer for MA Trial Courts in Lawrence, MA. I grew up around social workers, lawyers, judges, and other similar professionals. I had an interest in becoming a Juvenile Probation Officer. However, that interest was short-lived after doing my internship at a Juvenile Court. I was disheartened by the strained relationships between probation officers and young people. I much prefer to have relationships with young people where I can support and prevent them from having to be involved with the juvenile justice system. From there grew my interest in non-profits and youth development.

My youth development career started when I worked in residential homes for children placed by DCF for short-term stays to support with behavioral issues, between foster/kinship placements, awaiting court proceedings with the possibility of transitioning into the Department of Youth Services, or for psychological/psychiatric evaluations. Since then, I have worked at non-profits and schools focused on positive youth development using evidence-based curriculums, prevention programs, outdoor education programs, project-based learning, and after-school programming.

I have always been an ambitious person seeking leadership opportunities. Throughout all my jobs I have excelled and been promoted to positions as high as Director level. In these positions not only am I overseeing program development, but I am also training and supporting teams, creating and overseeing budgets but also continually learning, and seeking continuous quality improvement.

My soul and purpose for existing is not just for my professional side, I promise! I am the proud mother and wife of a beautiful, blended family. My husband, Christian, is a Lowell Police Officer and has dedicated 20+ years to the US Army and the police field. Together we have four children, “yours, mine, and ours”, Ty (about to be 19 in November), Tatiana (18), Jayden (16) and Isabella (10). We have been living in Lowell, MA for about 13 years. As a family we love vacationing, hanging out in the backyard, going out to eat, spending time in nature and jamming to out to our favorite music. Anyone who has the opportunity of spending time with my family is guaranteed lots of laughter and smiling.

I have been on a personal journey of creating more diversity in nature. Growing up in Lawrence, I did not have access or resources to being in outdoor environments where I could go hiking, canoeing, kayaking, or backpacking. Through my professional journey I made connections with the Appalachian Mountain Club, where I have been trained to be an Outdoor Leader since 2005. Since then, I have led over 100 trips where I bring youth to experience everything I was not able to. In 2022, I learned about the 52 Hikes Challenge. Soon after I embarked on a journey of leading and inspiring my community at the Boys & Girls Club of Greater Lowell, where I have been working since 2021, to complete 52 hikes. Understanding that, like the younger me, not everyone at the Club would have access to resources for being outdoors, I made some changes to the official challenge to be more inclusive for my Club’s community and included “nature walks”. This would allow for everyone to participate even if it meant they spent time in a green space like a park. I am proud to say that as a Club community, we went on 82 hikes/nature walks, had 239 member experiences, and hiked/walked a little over 292 miles.

In the outdoor education there is a framework called “Leave No Trace”, which essentially means to leave something in nature as you found it, leaving little to no impact, or leaving it better than you found it. My hope in life is that I leave any space I encounter better than I found it.

Spanish Translations

Nacida en Puerto Rico, Shirley Pimentel es una puertorriqueña orgullosa que, a los tres años de edad, se mudó a Lawrence, Massachusetts, junto con su madre. Asistió a escuelas católicas en la ciudad y se graduó de la Central Catholic High School (CCHS). Forma parte de la primera cohorte de estudiantes mujeres que asistió a la CCHS, quienes fueron también las últimas estudiantes transferidas desde la St. Mary’s High School. Shirley creció como hija única hasta los 16 años, momento en que nació su hermana, Shanelle. "¡Aquello supuso un gran cambio! Éramos una familia pequeña que salía adelante con recursos limitados," afirmó Shirley.
 

Tras graduarse de la escuela secundaria, Shirley asistió al Salem State College (actualmente Salem State University), donde se especializó en Justicia Criminal. Shirley creció rodeada de trabajadores sociales, abogados, jueces y otros profesionales afines, ya que su madre trabajó como trabajadora social para el Departamento de Niños y Familias (DCF) y, posteriormente, como oficial judicial en los Tribunales de Primera Instancia de Massachusetts, en la ciudad de Lawrence. Esta experiencia avivó su interés por convertirse en oficial de libertad condicional para menores; sin embargo, tras realizar una pasantía en un tribunal de menores, se sintió desilusionada por la tensa relación que existía entre los oficiales de libertad condicional y los jóvenes. Shirley prefería establecer relaciones con los jóvenes basadas en el apoyo y la prevención, con el fin de evitar que tuvieran que verse involucrados en el sistema de justicia juvenil; de esta preferencia surgió su interés por las organizaciones sin fines de lucro y el desarrollo juvenil.
 

La trayectoria profesional de Shirley en el ámbito del desarrollo juvenil comenzó en hogares residenciales para niños —lugares de estancia temporal asignados por el DCF—, para luego transitar hacia organizaciones sin fines de lucro y escuelas, centrándose en el desarrollo juvenil positivo mediante el uso de planes de estudio basados en evidencia, programas de prevención, programas de educación al aire libre, aprendizaje basado en proyectos y programas de actividades extraescolares. Como líder ambiciosa, Shirley trabaja actualmente en el Boys & Girls Club of Greater Lowell —organización a la que se unió en 2021—, donde supervisa el desarrollo de programas, capacita y brinda apoyo a los equipos, y elabora y administra presupuestos, al tiempo que continúa aprendiendo y buscando una mejora continua de la calidad.
 

Habiendo crecido en una ciudad donde carecía del acceso y los recursos necesarios para disfrutar de entornos al aire libre —lugares donde pudiera practicar senderismo, canotaje, kayak o excursionismo con mochila—, Shirley ha emprendido un viaje personal con el objetivo de fomentar una mayor diversidad en el contacto con la naturaleza. A lo largo de su trayectoria profesional, estableció vínculos con el Appalachian Mountain Club, donde se desempeña como Líder de Actividades al Aire Libre certificada desde 2005. Desde entonces, ha dirigido más de 100 excursiones en las que lleva a los jóvenes a experimentar todo aquello que ella misma no tuvo la oportunidad de vivir en su juventud.

Tras descubrir el "Desafío de las 52 Caminatas" (52 Hikes Challenge) en 2022, Shirley se embarcó en la misión de liderar e inspirar a la comunidad de su *Boys & Girls Club* para que participaran en este reto. Consciente de que —al igual que le sucedía a ella en su juventud— no todo el mundo tiene acceso a los recursos necesarios para disfrutar de las actividades al aire libre, modificó el desafío oficial para hacerlo más inclusivo para la comunidad de su Club, incorporando también los «paseos por la naturaleza» en parques. Esta adaptación permitió que todos pudieran participar; como comunidad del Club, realizaron un total de 82 caminatas y paseos por la naturaleza, sumaron 239 experiencias individuales y recorrieron a pie poco más de 292 millas.
 

"Mi alma y mi propósito en la vida no se limitan únicamente a mi faceta profesional; se lo aseguro," afirma Shirley. Orgullosa madre y esposa de una hermosa familia ensamblada, su esposo es oficial de policía en Lowell y ha dedicado más de 20 años de su vida al Ejército de los EE. UU. y al ámbito policial. Juntos tienen cuatro hijos —«los tuyos, los míos y los nuestros»—: Ty, Tatiana, Jayden e Isabella. Con más de 13 años de residencia en Lowell, Massachusetts, a Shirley y a su familia les encanta salir de vacaciones, pasar el rato en el jardín de casa, salir a comer fuera, disfrutar del tiempo en la naturaleza y escuchar a todo volumen su música favorita.
 

En el ámbito de la educación al aire libre existe un principio rector conocido como «No Dejar Rastro» (*Leave No Trace*), el cual consiste, esencialmente, en dejar los espacios naturales tal y como se encontraron —generando un impacto mínimo o nulo—, o incluso dejarlos en mejores condiciones de las que se hallaron. En palabras de Shirley: "Mi aspiración en la vida es dejar cualquier espacio que transite en mejores condiciones de las que lo encontré".

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